Es normal que en los primeros meses al bebé le cueste conciliar el sueño y eso te pase factura. No encuentras tiempo para dormir porque tienes que estar pendiente de que el pequeño se alimente. Pero avanza el tiempo y aunque haya mejorado un poco sigues sintiéndote cansado. El bebé no duerme más de tres o cuatro horas seguidas. Y no sabes que hacer para remediarlo. Por eso hoy te contamos la importancia de las nanas para dormir al bebé, así como el de la música relajante o la lectura.

No todos los recién nacidos duermen lo mismo, por eso no hay que obsesionarse con que cumpla determinadas horas de sueño. Aún así, lo más habitual es que según su edad duerman lo siguiente:

– Entre 0 y 2 meses pueden dormir 16 y 20 horas, y se suelen despertar cada tres o cuatro horas para las tomas.

– Entre los 3 y los 6 meses, la horas se reducirán a 14 o 16. 

– Entre los 6 y los 12 le bastará con 13 y 15 horas.

– Con 1 año o 2 duerme en torno a 13 horas.

– Entre los 3 y los 5 años tan solo 10 o 12 horas

¿Qué puedo hacer para que mi bebé se duerma?

El pequeño necesita sentirse cómodo y tranquilo por eso es primordial que el ambiente de su siesta sea el adecuado. Para que diferencie entre si es de día o de noche, en el primer caso debe haber algo de luz y en el segundo debe estar totalmente a oscuras, de este modo sabrá que en este último los sueños se pueden prolongar más.

Tampoco debe hacer demasiado calor ni frío y hay que evitar los ruidos muy fuertes mientras esté durmiendo el bebé. Además debes seguir una rutina, así conseguirás que asocie determinados pasos con el sueño.

Esas son las pautas principales pero si al pequeño le cuesta dormirse puedes optar por lo siguiente:

El baño y los masajes

Bañando al bebé todos los días antes de dormir se consigue que le entre el sueño debido a la relajación que se le ha proporcionado. Además, el sueño será mayor si se le da un masaje que también ayudará a regular y reforzar las funciones respiratorias, circulatorias y gastrointestinales del bebé.

Aún así, hay pequeños que detestan los baños y se ponen nerviosos y por ello habría que dárselos en otro momento.  

La música

La música es una aliada. Para conseguir que se relaje, habría que optar por aquella que está marcada por ritmos lentos y suaves. Buenas opciones serían la clásica, las baladas, las canciones de cuna tradicionales, etc. 

Para los recién nacidos se les recomienda que escuchen el conocido como ruido blanco, es decir, el que hacen aparatos como el secador de pelo, la campana extractora o una televisión no sintonizada. Estos sonidos les calman.

Cuando crecen la forma de inducirlos al sueño es mediante sonidos algo más estructurados, es decir, con música. 

Las nanas

El ritmo repetitivo y armónico de las nanas es uno de los sonidos favoritos de los bebés. Ayudan a los pequeños a que creen un sentimiento de seguridad y constancia. El vínculo afectivo entre la madre o el padre y el bebé se refuerza.

También logran que se fomente su desarrollo psicomotriz y la coordinación corporal. Los bebés observan y escuchan cantar mientras que recogen muestras de lo que significa el lenguaje articulado y los movimientos que se hacen con la boca para poder hablar. 

Un cuento

Aunque tenga pocos meses y consideres que no te presta atención, conseguirá que se tranquilice y que le entren ganas de dormir. Si consigues que te escuche mientras está con los ojos cerrados, el efecto será inmediato.

Según vaya creciendo, el pequeño se irá involucrando y ambos lo disfrutaréis. Que les cuenten un cuento es una de las formas de relajación favoritas de ellos. A la mayoría de los niños les encanta imaginarse con piratas o princesas. 

Además, leer uno lleva implícito un vínculo emocional y afectivo muy fuerte que permanecerá para siempre asociado al placer de leer.

Categorías: Bebés

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